Pareciera
que ya hubiéramos visto de todo, desde las cúrsiles historias de amor en donde
los protagonistas no se dan cuenta cuanto se aman a pesar de tenerse tan cerca
y solo al momento en que algo amenaza
con separarlos, se dan cuenta de lo que sienten, hasta las películas de acción que buscan venganza
por que alguien o algo mató sus hijas, mujeres o simplemente destruyó sus
vidas.
Hoy en día los llamados
“refritos” son el pan de cada día: los muppets, el planeta de los simios la
enésima versión de batman. Las historias interesantes y los relatos
sorprendentes cada vez escasean más. Hay quien se aventura a afirmar que hay un
estanco creativo en los productores de películas.
Las masas consumen cada
vez más el reciclaje de historias que causaron furor a sus antepasados. Lo malo
es que este tipo de reciclaje implica actualizar la versión y hacerla más
comercial, el problema de este proceso es que los filmes reciclados en el
proceso final son “deformados”.
Ya cuando la narración es
aburrida y predecible, los creativos se vuelvan a sacar suspiros y a
impresionar a partir de los efectos especiales. Grandes monstruos creados con
animación, explosiones impresionantes, vehículos futuristas, escenarios
increíbles, embaucan al espectador en una artificialidad impresionante.
Aquel comentario
arriesgado sobre el estancamiento del lucrativo negocio del entretenimiento del
cine parece encontrar la confirmación en el aburrimiento y desasosiego del
espectador.
La película del artista
parece ser una baraja de la estrategia de reciclar las historias que causaron
sensación con anterioridad. Lo interesante de la historia es que recrea la
ruptura del cine mudo al cine con audio, la crisis entre una buena historia y
una historia espectacular con efectos especiales. La dicotomía que recrea la
crisis actual del cine. Incluso los colores y la
resolución se desvanecen para dar ambiente a esta historia, para resaltar lo
que en realidad importa: el trama, la narración.
La entrelínea del artista
es recordar en este momento de crisis de creatividad que el montaje, los
efectos, el sonido nunca van a poder remplazar la magia que tiene una buen
relato y una forma creativa de contarlo. El artista es una excelente forma de
compactar la nostalgia del consumidor de cine por películas entrañables.
K. Esteban García G.
Buen análisis
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