Una niña de cabello negro, con ojos oscuros desde su ventana, viendo las figuras como se formaban con las nubes, soñó que su primer viaje era conocer aquel lugar tan lejano, el sexo. La experiencia se percibía apasionante, divertida y que cada uno como persona era encargada de realizarlo. Con una mirada fija hacia el firmamento, fantaseaba el que iba hacer el VIAJE, no sería en cualquier momento, bastaría con unos años más de edad, era por la madurez. Creer que en el lugar: palpitaría el corazón al empezar el trayecto, desde sur a norte, un recorrido por el mundo atravesando el océano hacia el otro continente, todo sería en otra dimensión unos cuantos minutos y la adrenalina comenzaría y la sangre circularía más rápido de lo normal. La hora ni el día son importantes porque no hay regla o norma para sentir alegría, pasión e ímpetu. Conocer, conocer, conocer antes que todo es lo importante de la vida, mirarla en lo profundo es querer ir al SEXO el lugar que ayuda alejar y olvidar la envidia, sufrimiento, cansancio y discriminación. Explotar de creatividad para conocerlo es la más exigente condición, la rutina de ir y volver es harto. Entonces ¿Por qué no quedarnos para siempre?
Daniela Restrepo Álvarez
viendo las figuras como se formaban con las nueves?? Nubes??
ResponderEliminarLa redacción es floja