Hoja debida
21
años atrás la vida de un tal Sebastián Cortés no tenía sentido, simplemente
porque no existía aún, sólo era un gran anhelo de 2 personas, un hombre y
una mujer que posteriormente se harían
llamar sus padres, todo porque se tomaron el trabajito de crearlo y de traerlo
al mundo, para bien o para mal, así sucedió en la madrugada del 7 octubre del
año 91 en la cual hizo aparición por
primera vez ese bebé que en la actualidad ya es un joven de 20 años de edad y
que según los que lo conocen tiene un gran futuro por delante, pero a el sólo
le preocupa vivir y disfrutar un presente de la mejor manera posible, ya que de
un excelente presente, un prometedor futuro es lo único que se puede esperar,
piensa él de manera subjetiva.
Bajo
la ley divina y las leyes humanas lo
habrían de bautizar y registrar con el nombre de Sebastián
Cortés Berrío, sólo para que pudiese ser identificado dentro de los otros miles
de millones de seres humanos que ya existían al momento de su nacimiento y
existirían posteriores a este suceso.
A
medida de que iba pasando el tiempo a ese pequeño bebé el cual tenía todas las
comodidades que podía llegar a necesitar, la vida le iba a comenzar a exigirle
un poco más, en sus primeros años siempre estuvo al lado de su madre, sólo su
madre, ya que el sujeto al que se le nombró como padre nunca lo llego a conocer,
porque él sólo se preocupó por hacer la primera parte del trabajo, la más fácil
y satisfactoria para él.
Un
primer gran cambio en la vida de ese pequeño llegó unos cuantos años después de
que vio la luz por primera vez, no se sabe de qué color fue ese destello de luz,
si blanca, amarilla o simplemente le dio pereza abrir los ojos y no ver nada. Ese
bebé que se había convertido en un niño para ese entonces, un día cualquiera su
madre lo deja al cuidado de una tierna señora con la piel un poco arrugada como
hasta entonces en repetidas ocasiones había sucedido, hasta ahí todo normal,
pero se traspasó esta brecha, cuando el
niño supuso que al momento de salir de su casa acompañado de dicha señora esto
iba a ser algo divertido para él, ya que
el salir de lo que denominaban casa era de total agrado del pequeño, lo que
este no se imaginaba era que iba a ser engañado por primera vez en su corta historia.
Dicha
salida se convirtió en un sitio rodeado de decenas de niños de su mismo estirpe y en
el cual se iba a quedar solo sin nadie que le fuese familiar, porque esa señora
que lo cuidó tan bien hasta entonces lo había dejado en ese sitio marchándose
sin él, pero lo que era peor aún, la persona a la cual identificaba como su
madre y le brindaba todo lo que necesitaba, tampoco aparecía por ningún lado. El
panorama no podía ser peor: solo, con rabia, acompañado de niños y gente que
nunca había visto, a su lado una señora tratando de ser tierna e intentando
calmar los ánimos de ese enfurecido pequeño que entre llanto y golpes a una puerta
se resignaba de a poco a lo que había sucedido, lo cual sólo era un tormento
para él. Después un largo tiempo de la nada apareció la persona a la cual reconocía
como su mamá, momento que era para él
como si ella lo estuviera sacando del peor castigo que en su corta edad habría
podido recibir, ella lo abraza le limpia unas cuantas lágrimas que salían de
sus ojos y le dice que ya todo estaá bien, que ya ella va a permanecer a su
lado.
De
nuevo en su casa con su mamá y la señora que lo había dejado en ese lugar,
juntas le explican que desde ese momento él iba a tener que volver día tras día
a esa sitio, permanecer el mismo tiempo allí y que todo era por el bien de él,
para que aprendiera cosas nuevas, hiciera amigos y jugara con ellos, todo esto con
el fin de que pudiera triunfar en un futuro, explicación por la cual tuvo que
pasar mucho tiempo para que Sebastián entendiera que ellas tenían razón cuando afirmaban
esto.
Ese
sitio era un lugar de reclutamiento que lo separaba del mundo exterior y lo
obligaba a hacer cosas que no eran de su mayor interés según el punto de vista
particular del pequeño, ese espacio lo llamaban “jardín”, posteriormente
escuela y finalmente colegio. Es así como comenzaron más de 12 o 13 años de ese
mismo ritual lo único que cambiaba eran los nombres de los lugares, el nivel de
exigencia del aprendizaje y de una u otra forma el interés de Sebastián por
aprender nuevas cosas allí; este último factor en vez de incrementarse
descendió drásticamente, ya que lo único que hizo excelente durante el
transcurso de ese tiempo, fue la idea de hacer nuevos amigos al mismo tiempo
que causarle miles de dolores de cabeza a decenas de personas que se hacían llamar
sus profesores, todo esto terminó cuando recibió un cartón en el cual se plasmaba
su nombre completo recalcando que este había logrado el título de bachiller.
Para
ese tiempo ese niño ya se había convertido en un adolescente, un joven al que
le tocaba decidir qué camino quería coger en su vida, seguir sus estudios a un
mayor nivel en una universidad o tratar de buscar algo productivo que hacer con
ese tiempo libre que iba a tener a partir de ese momento. Por una lado estaba
el sueño de su madre de que fuera un economista y siguiera sus pasos en el
mercado bursátil, por otro lado las ganas locas de ese joven indeciso de irse a
viajar por el mundo, al estilo mochilero y darse un descanso de esa etapa de
aprendizaje en su vida, la cual en ese momento lo tenía cansado por tanta
rutina, la gran pregunta era qué decisión iba a tomar, pero para elegir la
mejor opción había escogido estudiar inglés en una academia mientras se daba el
tiempo suficiente para saber qué destino le podría dar a su vida.
Después
de seis meses de una vida relajada entre la academia de inglés, el gimnasio, el ocio y el tiempo libre, era
un hecho de que tenía que entrar a la universidad y estudiar una carrera
profesional, pero para sorpresa de su familia y más que todo de su madre, la
carrera que elegiría no sería economía si no algo muy opuesto a esto,
preferiría Comunicación Audiovisual ya que desde pequeño siempre quiso crear
nuevas historias, nuevos mundos, sacarle sonrisas y tristezas a su audiencia
para de esta manera generar gran recordación en la mente de esas personas que
verían sus producciones, así como cuando el siendo sólo un pequeño no despegaba
sus ojos del televisor al ver el Chavo del ocho, Dragón ball z o Súper Campeones,
producciones audiovisuales que lograron hacerlo reír, llorar y emocionar, dando
rienda suelta a ese niño feliz que había dentro de él.
En
la actualidad Sebastián Cortés se encuentra en sexto semestre de su carrera
elegida pero como siempre le han gustado los retos, está llevando a cabo una
doble titulación con la carrera de Comunicación Gráfica Publicitaria que ofrece
su facultad en la Universidad de Medellín. Cada vez más cerca de cumplir su
gran sueño ser un comunicador audiovisual e ir a continuar sus estudios en el
exterior al mismo tiempo que “mochilea” y crea material audiovisual por el
mundo.
buen trabajo...
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