Viaje al sexo...
Mientras me hallaba parado en el
agua, recibiendo la fresca sensación del viento en mi cara, palpando las
pequeñas rocas que están introducidas en el fondo del agua, sintiendo como la
corriente del agua que me arrastra poco a poco hacia la cascada, escuchando el
bello estruendo del agua golpear contra las rocas, el silbido del viento, el
cantar de las aves, el sonido de las ramas agitándose…
¡Qué carajo es esto! ¡Despierta!
No son posibles tales pensamientos ¿Es una utopía? Seguramente, no hay
realidad, lo único que hay son miles de sentimientos y emociones… El sexo ¿qué
es? No importa; lo que interesa es vivirlo, sentirlo, elevar las emociones
hasta el punto del éxtasis; aventurarse en un viaje al sexo, querer
experimentar, desear, negarse a sí mismo, conocer el más allá, romper barreras,
cruzar la línea de lo imposible, crear el mundo perfecto.
No es una cuestión de pensar, sino
de sentir: sentir que viajas al mundo ideal, al mundo de los dioses, donde todo
es posible y no hay restricciones ni prohibiciones, donde te consume el fuego
de la pasión… ¡vaya viaje! Viaje que todos queremos disfrutar; pero, hay que
regresar a la molesta realidad, anhelando una vez más viajar y adentrarnos en
ese maravilloso mundo incomparable, indescriptible e inigualable.
Juan David Velásquez
Mucha AGUA en el primer párrafo, si es una reflexión está pobre. Trabajar más y desarrollar, comparar, cotejar, establecer paralelos en fin, muy crudo.
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