martes, 21 de febrero de 2012

La observadora


Entraron al lugar, era un café que parecía bar o tal vez al contrario o ninguna de las dos. El lugar era, a comparación de muchos otros que he visitado, grande; tenia paredes color ocre y naranjas, como un atardecer; una decoración que parecía como africana o no sé de donde sería, eran un montón de caritas alargadas negritas y figuritas de cuerpos esbeltos del mismo color, o quizás no es así y me lo invente. El lugar no me importa tanto, lo que en realidad me gusta son las personas. Se sentaron, como al lado de la barra donde podían tener una mejor vista del lugar y de casi todas las mesas. El era un hombre alto, moreno pero no mucho, ella era como su mitad, mucho mas pequeña y mas blanquita; desde mi perspectiva se veían un poco disparejos, pero se miraban a los ojos como si fueran el uno para el otro. Pero que estoy diciendo, “el uno para el otro”, como voy yo a saberlo si soy solo una observadora.
Ella se tomo un café y él un té, me parece poco usual que una pareja tan joven, porque aparentan como unos 22 años, tomándose un café y un té pues los jóvenes de hoy en día solo piensan en alcohol y en rumba, por eso digo que me pareció muy curioso, ya que los lugares que frecuento están casi siempre llenos de personas mayores. Empezaron a hablar y a mirar a su alrededor, comentaron de la pareja que estaba que estaba al frente, de los que estaban a su derecha.

Los del frente, yo también los vi, un hombre como de unos 38 años, tenía cara como de llamarse Henry y que todavía vive con su mamá, estaba acompañado de mmm… creo que la llamare Milena, o quizás Laura, una mujer un poco menor que él; ellos son el tipo de personas que mas veo, no como los otros jóvenes. En todo caso, Henry se tomaba una tres cordilleras negra, podría decirse que tiene buen gusto para la cerveza, y Milena o Laura, se tomaba una copa de vino, me gusta lo que tomaban. La pareja de la derecha, un poco más jóvenes, tal vez de unos 27 o 28. Él, Sergio; ella, no pude saber que nombre ponerle. Hay personas que parecen como tan apagadas que no me transmiten nada, entonces no me permiten imaginar sobre sus vidas, a veces me dan tristeza, otras veces me dan rabia, porque le quitan la diversión a lo que hago.

Vuelvo a mi pareja de jóvenes, creo que son tal vez lo más interesantes de la noche, ellos hacen lo que yo hago, observan. Lo que no saben es que aquí estoy yo, observándolos a ellos.

Gabriela Barrera M 

1 comentario:

  1. Bien pero faltó construir unos finales o un qué pasaría después, meterse más allá de los simplemente visto en el lugar

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