Entraron al lugar, era un café que parecía bar o tal
vez al contrario o ninguna de las dos. El lugar era, a comparación de muchos
otros que he visitado, grande; tenia paredes color ocre y naranjas, como un
atardecer; una decoración que parecía como africana o no sé de donde sería,
eran un montón de caritas alargadas negritas y figuritas de cuerpos esbeltos
del mismo color, o quizás no es así y me lo invente. El lugar no me importa
tanto, lo que en realidad me gusta son las personas. Se sentaron, como al lado
de la barra donde podían tener una mejor vista del lugar y de casi todas las
mesas. El era un hombre alto, moreno pero no mucho, ella era como su mitad,
mucho mas pequeña y mas blanquita; desde mi perspectiva se veían un poco
disparejos, pero se miraban a los ojos como si fueran el uno para el otro. Pero
que estoy diciendo, “el uno para el otro”, como voy yo a saberlo si soy solo
una observadora.
Ella se tomo un café y él un té, me parece poco usual que
una pareja tan joven, porque aparentan como unos 22 años, tomándose un café y
un té pues los jóvenes de hoy en día solo piensan en alcohol y en rumba, por
eso digo que me pareció muy curioso, ya que los lugares que frecuento están
casi siempre llenos de personas mayores. Empezaron a hablar y a mirar a su
alrededor, comentaron de la pareja que estaba que estaba al frente, de los que
estaban a su derecha.
Los del frente, yo también los vi, un hombre como de
unos 38 años, tenía cara como de llamarse Henry y que todavía vive con su mamá,
estaba acompañado de mmm… creo que la llamare Milena, o quizás Laura, una mujer
un poco menor que él; ellos son el tipo de personas que mas veo, no como los
otros jóvenes. En todo caso, Henry se tomaba una tres cordilleras negra, podría
decirse que tiene buen gusto para la cerveza, y Milena o Laura, se tomaba una
copa de vino, me gusta lo que tomaban. La pareja de la derecha, un poco más jóvenes,
tal vez de unos 27 o 28. Él, Sergio; ella, no pude saber que nombre ponerle. Hay
personas que parecen como tan apagadas que no me transmiten nada, entonces no
me permiten imaginar sobre sus vidas, a veces me dan tristeza, otras veces me
dan rabia, porque le quitan la diversión a lo que hago.
Vuelvo a mi pareja de jóvenes, creo que son tal vez lo
más interesantes de la noche, ellos hacen lo que yo hago, observan. Lo que no
saben es que aquí estoy yo, observándolos a ellos.
Gabriela Barrera M
Bien pero faltó construir unos finales o un qué pasaría después, meterse más allá de los simplemente visto en el lugar
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