LA
CITA PERFECTA
Un domingo como cualquiera con
un hermoso atardecer y con unas desoladoras calles y negocios comerciales vacíos
se veía la avenida 80 de Medellín a las 4:00 de la tarde, sin embargo sólo un
establecimiento comercial brillaba por
estar completamente lleno como lo es común en este bar todos los días y a cualquier hora. Es un lugar
bastante pequeño aproximadamente de 11 mesas y 4 sillas para cada una, su infraestructura
es un tipo de tarima de madera cubierto con una carpa azul, tiene un olor característico
al pasar o entrar a dulce ,tiene paredes como de un verde limón, los meseros
acostumbran llevar su nombre en las camisetas , su música se caracteriza por no
ser muy alta pero tampoco muy baja y de genero crossover , donde afortunadamente
se puede ir a hablar , no es un sitio para bailar , las personas en su mayoría
acostumbran ir a tomar cerveza donde tienen la posibilidad de
pagar a un bajo precio y con cualquier tarjeta de crédito.
En un promedio de las 4:30
de la tarde llego una de las tantas parejas que suele visitar”la minita de
oro”, como es denominado por los establecimientos comerciales vecinos y quienes visitan el lugar. Casi todas las mesas estaban
ocupadas, ellos escogieron la más
arrinconada y se sentaron , el mesero llegó de inmediato y la mujer pidió 2
cervezas, en el instante comenzó su conversación , sus sonrisas, sus ojos
brillaban de ansiedad por saber que decía el otro , su agilidad para responder
cada una de sus preguntas era casi veloz , a veces parecía que esperaran a alguien
mas porque mientras uno respondía el
otro observaba a su alrededor como
buscando a alguien pero de inmediato volvían a su conversación , así pasaron 40 minutos idiotizados por sus
balckberry , no se sabe si hablaban entre ellos por este aparato o cuál era la
dinámica y la intención de la salida un domingo por la tarde a hablar por
blackberry , estos no se dirigieron ni una
palabra, lo peor es que se podría pensar que estaban disgustados pero se
tomaron sus cervezas y por primera vez la mujer le habló para decir que se
fueran, pagaron la cuenta se
besaron y se dieron la mano.
Esta situación me pareció
aterradora pensaba que definitivamente la tecnología nos estaba dañando
nuestras relaciones interpersonales y se nos había salido de las manos el
manejo de este innovador aparato, para mi sorpresa cuando la pareja se iba a ir
llegó un carro verde y se estaciono al frente del local, pensé que era la madre
de alguno de ellos, efectivamente era la mamá del joven la cual tuvo una larga conversación
con la mujer en donde alcance a escuchar que se llamaba Camila y el Sebastián, entre
la música y los murmullos de la gente me di cuenta como la cita había sido
programada por internet y a ciegas, Camila y Sebastián llevaban por lo menos un
año en el chat, nunca se habían visto ni hablado, pero ambos decían estar
enamorados, en el encuentro para sorpresa de Camila, Sebastián era mudo, ella
entro en shock y el solamente trataba de
explicárselo de la única manera que pudo, por medio del chat . Me estremecí demasiado juzgue a dos personas y a
una de ellas sin conocer su condición, catalogándolos repetidamente de
ignorantes bobos y ridículos, no sé qué
tanto él le pudo haber explicado a Camila, sólo sé que al final primo el cariño
sobre su silencioso secreto y que el blackberry aparte de ser una guevonada unió
a dos personas en el silencio de una.
Elaborado por : Lizeth Posada Correa.
falta trabajo y hay problemas de redacción, imprímelo y trabajamos en clase
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