jueves, 16 de febrero de 2012

LA CITA PERFECTA


LA CITA PERFECTA

Un domingo como cualquiera con un hermoso atardecer y con unas desoladoras calles y negocios comerciales vacíos se veía la avenida 80 de Medellín a las 4:00 de la tarde, sin embargo sólo un establecimiento comercial  brillaba por estar completamente lleno como lo es común en este bar  todos los días y a cualquier hora. Es un lugar bastante pequeño aproximadamente de 11 mesas y 4 sillas para cada una, su infraestructura es un tipo de tarima de madera cubierto con una carpa azul, tiene un olor característico al pasar o entrar a dulce ,tiene paredes como de un verde limón, los meseros acostumbran llevar su nombre en las camisetas , su música se caracteriza por no ser muy alta pero tampoco muy baja y de genero crossover , donde afortunadamente se puede ir a hablar , no es un sitio para bailar , las personas en su mayoría acostumbran ir a   tomar cerveza donde tienen la posibilidad de pagar a un bajo precio y con cualquier tarjeta de crédito.
En un promedio de las 4:30 de la tarde llego una de las tantas parejas que suele visitar”la minita de oro”, como es denominado por los establecimientos comerciales vecinos  y quienes  visitan el lugar. Casi todas las mesas estaban ocupadas,  ellos escogieron la más arrinconada y se sentaron , el mesero llegó de inmediato y la mujer pidió 2 cervezas, en el instante comenzó su conversación , sus sonrisas, sus ojos brillaban de ansiedad por saber que decía el otro , su agilidad para responder cada una de sus preguntas era casi veloz , a veces parecía que esperaran a alguien mas porque mientras uno  respondía el otro  observaba a su alrededor como buscando a alguien pero de inmediato volvían a su conversación ,  así pasaron 40 minutos idiotizados por sus balckberry , no se sabe si hablaban entre ellos por este aparato o cuál era la dinámica y la intención de la salida un domingo por la tarde a hablar por blackberry , estos no se dirigieron ni una  palabra, lo peor es que se podría pensar que estaban disgustados pero se tomaron sus cervezas y por primera vez la mujer le habló para decir que se fueran,  pagaron la cuenta se besaron  y se dieron la mano.
Esta situación me pareció aterradora pensaba que definitivamente la tecnología nos estaba dañando nuestras relaciones interpersonales y se nos había salido de las manos el manejo de este innovador aparato, para mi sorpresa cuando la pareja se iba a ir llegó un carro verde y se estaciono al frente del local, pensé que era la madre de alguno de ellos, efectivamente era la mamá del joven la cual tuvo una larga conversación con la mujer en donde alcance a escuchar que se llamaba Camila y el Sebastián, entre la música y los murmullos de la gente me di cuenta como la cita había sido programada por internet y a ciegas, Camila y Sebastián llevaban por lo menos un año en el chat, nunca se habían visto ni hablado, pero ambos decían estar enamorados, en el encuentro para sorpresa de Camila, Sebastián era mudo, ella entro en shock y el solamente  trataba de explicárselo de la única manera que pudo, por medio del chat . Me  estremecí demasiado juzgue a dos personas y a una de ellas sin conocer su condición, catalogándolos repetidamente de ignorantes  bobos y ridículos, no sé qué tanto él le pudo haber explicado a Camila, sólo sé que al final primo el cariño sobre su silencioso secreto y que el blackberry aparte de ser una guevonada unió a dos personas en el silencio de una.

Elaborado por : Lizeth Posada Correa.

1 comentario:

  1. falta trabajo y hay problemas de redacción, imprímelo y trabajamos en clase

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