jueves, 23 de febrero de 2012

Viaje al sexo

Nada más que decir, nada más que hacer. Estábamos los dos, solo nuestros cuerpos vírgenes dispuestos a todo, solo quedaba una cosa por hacer. Pero ella de repente tuvo un gran miedo, esta situación no era nada nueva, esta situación de repente la hacia incomoda. Cerro los ojos y apareció su cara. Era el rostro de aquel monstruo que salía en las frías noches para rebatar su inocencia. Muchos fueron los años robados por aquella persona que la confundía con un objeto de placer, para ella el sexo entonces nunca iba ser igual. Estaba al lado de la persona amada y no dejaba de pensar en aquellos atroces momentos, la noche acabo. No había mas desnudes, solo lágrimas y confusión.
Juan Camilo Tobón Gómez.

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