lunes, 27 de febrero de 2012

VIAJE AL SEXO


Se suponía que estaba enamorado. Hizo una llamada telefónica tipo 6 de la tarde para concretar la hora de la cita. El día estaba lluvioso, frio, pero con muchas ansias de que llegara la noche, ya que estaría con él. 

Me bañe, me arregle y  me puse mucho perfume para  que mi olor quedara en su memoria. Sonó el citofono, había llegado y mis mejillas empezaron a sonrojarse, aun sin verlo. Mientras estaba en el ascensor, me mire en el espejo por si encontraba algo vergonzoso. 

Camine hacia el carro, él estaba ahí, con una sonrisa picara y mirándome las piernas me dijo: ¡como estas de mamacita!, ahí me pude dar cuenta que solo quería tener sexo, que me deseaba tanto como yo lo deseaba a él. Me monte en el carro, le di un pico en la boca, prendí el aire acondicionado, y le puse volumen a la electrónica. 

Con la mano izquierda manejaba y con la derecha metía los cambios y me tocaba las piernas, mientras yo me untaba brillo en los labios. Parqueó de manera muy ágil en el garaje de la cabaña, nos bajamos del carro y me tomo de la mano. 

Prendió la chimenea, para que la cita pareciera algo romántico. Después de unas cuantas botellas, el ambiente se puso caliente, el alcohol se combino con los besos y las caricias. Lanzamos las ropas al suelo, en realidad estorbaban. El encuentro se puso más intenso, ya que era el primero. 

Llegamos al sexo, no había amor ni compromiso, ni un futuro que permitiera que este viaje se volviera a repetir. 



MARÍA ALEJANDRA FIGUEROA 
GRUPO 301 

1 comentario:

  1. Tildes del pasado
    Buena historia pero se debe trabajar más en la redacción y en los detalles

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